Si Peter Pan viniera…

Imagínate, por sólo un momento, qué pasaría si el niño que nunca creció viniera y se colara entre nosotros, si decidiera de repente dejar su país de maravillas y vivir entre los hombres. ¿Qué pasaría entonces?… quizá se maravillaría por todas las cosas grandes que hemos conseguido, los importantes avances con los que podemos contar en comunicación, transporte, tecnología. Boquiabierto quedaría viendo las interminables filas de vehículos que se forman en las carreteras, la facilidad con la que podemos comunicarnos con alguien que se encuentra al otro lado del planeta, vagaría sin fin por los mostradores de los centros comerciales, y no saldría de su asombro al ver la cantidad de cosas que tenemos.

¿Sucedería eso? O apenas llegado, Peter Pan se quedase pasmado al ver la injusticia, la pobreza, la soledad, la desilusión de los niños de las calles, de aquellos que no tienen un lugar en donde pasar la noche.

La desigualdad existente entre los países desarrollados, los del “primer mundo” y los demás, aquellos que no son tomados en cuenta y viven a expensas de los primeros. Quizá entonces, luego de haber presenciado todo esto, decida llevarse a todos los niños a Nunca Jamás, aquel lugar en donde nadie crece y todos siguen siendo niños por toda la eternidad, entonces así las cosas mejorarían, y la tristeza y el abandono se perderían para siempre, los niños vivirían las aventuras junto a Campanilla en el país mágico de Peter Pan. Pero, aún mejor que eso, sería que nos lleve a todos con él y visitar Nunca Jamás, hacerles compañía a los niños perdidos, y por sobretodo, el hecho de nunca crecer. Seguir siendo niño y no tener preocupaciones, nunca verse obligado a tomar decisiones de adultos, y sencillamente no sufrir por nada otra vez.

Entonces quizá en alguna noche oscura, cuando nadie se lo espere, Peter Pan vuelva y nos haga ser niños para siempre, pero mientras tanto, podemos seguir siendo niños por dentro, uno deja de ser niño cuando se olvida de soñar e imaginarse cosas imposibles, es ahí cuando la delgada línea entre niños y adultos se rompe, pero podemos ser diferentes, qué importa lo que digan los demás… ellos nunca visitarán Nunca Jamás.

Por:Lenin V. Paladines Paredes

lv.paladines@hotmail.com

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